Hoy ha sido un día raro, ha sido la primera vez que he pasado miedo en un taxi aquí en Shenzhen. ¡Y por partida doble! A la ida y a la vuelta. Me han tocado los mas fitipaldis. El de la mañana, en 20 metros se ha cambiado de carril como 50 veces en una avenida de 5 carriles. Como loco, pitando a todo dios y metiéndose por donde no se podía. Se ha saltado un semáforo en rojo (de los que no se suelen saltar) y encima casi atropellamos a una chica. Pero es que la pobre chica, ¡estaba cruzando por un paso de peatones que estaba verde para los peatones! A quien se le ocurre cruzar cuando llegaba el taxi asesino. Si venís a Shenzhen ya sabéis, sólo cruzad la carretera cuando no venga coche alguno, da igual que este rojo, verde o de lo que sea.
Y el de vuelta, menudo crack, ha batido el récord de pirulas por minuto, no nos ha comido un autobús de milagro, y el tío tan tranquilo fumando. Ha sido el taxi de vuelta más barato de todos los que llevo, imaginad a que ostia ha ido. Buf, pensaba que ya estaba inmunizado a como conducen, pero lo de hoy ha sido demasiado. A ver si mañana tengo mejor suerte. Yo se de uno que estaría feliz conduciendo en esta ciudad … cierta persona que se acaba de casar.

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