Así se debería llamar el taxi que he cogido hoy. Tenia la luz de aceite roja parpadeando, la luz de que (creo) faltaba agua también (esta naranja fija), y encima, se me ha saltado una mediana en plan todoterreno para alcorzar. Casi nos matamos. Y para rematar, un tío nos ha estado tocando la bocina como 10 segundos, hasta que el chófer de mi taxi ha parado en mitad de una avenida, ha sacado la cabeza por la ventanilla, y vete a saber que le habrá dicho, pero ha dejado de tocar la bocina.

Y para mas inri, el tío me hablaba, yo le decía “no te entiendo ni una puta palabra”, el tío sonreía, y me seguía hablando …… subrealista.


Entradas relacionadas:

Taxi de la muerte – Segunda parte

  • Share/Bookmark