Una vez llegado al Tian hou gong Temple y me iba a bajar del Taxi, el amigo taxista, que ya hablábamos como colegas, eso si, nos entendíamos como marido y mujer, me enseña su reloj, y me dice algo, señalando su reloj. Por sus señas, le entiendo, que en 30 minutos vendrá a recogerme. Yo le digo que no, que en 1 hora. El dice que que OK. Decir que a los 30 minutos ya estaba esperando. Yo salí del templo unos 40 minutos de entrar, y el ya estaba ahí, esperándome.

Nada más salir, me empieza a gritar, vete a saber que. Yo le digo: “No no, que me voy a la estatua” señalando el mapa. El amigo taxista, se acerca a mi, mira el mapa, y me dice “Yo te llevo” (esto es lo que yo creo que me dijo). Yo le contesto que no, que ya voy andando. Para 5 minutos andando voy a pagar los 12.5 yuanes de bajada de bandera, iba dado el amigo. El taxista viendo que me iba andando, dijo una palabra mágica: “FREE”. Pues nada, el taxista de la muerte, me llevó “free” a la estatua (que ya habia caminata cuesta arriba, asi que agradecido), eso si, nos perdimos y tuvimos que volver para atras.

Al llegar a la estatua, me dice que me espera. Yo subí arriba (proxima entrada en el blog) y cuando bajé de sacar fotos y eso, ahí estaba el amigo, esperándome. Pues nada, me volví a montar y me llevó a mi siguiente destino. Eso si, ya le dije que no me esperase más. En este último trayecto, casi llegando, el muy cabrón, cerró las ventanillas, y puso el aire acondicionado. Osea, que en la media hora de ir, en los 15 minutos a la estatua, y en la otra casi media hora de vuelta, me ase de calor, chupé humo del trafico de Shenzhen y sude como un cerdo, y el cabrón de el tenia aire acondicionado!!

Yo pensaba que nunca más le volvería a ver, pero no … estaba equivocado….

Nota del Autor: La luz que parpadeaba y la fija, se mantuvieron todo el viaje.

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